Casa de formación para las hermanas consagradas

La formación de las hermanas consagradas se realiza ahora en un nuevo lugar. Entrevistamos a Colette Fabre, responsable de dicho proceso formativo

¿Puedes recordarnos el sentido de estos dos años de formación de las hermanas consagradas de la Comunidad del Emmanuel?

Colette Fabre, responsable de formación de hermanas consagradas

Con el fin de responder a un compromiso definitivo y radical del don de sí en el celibato por el Reino, estos dos años permiten a las hermanas que están al comienzo de su camino, de afirmar el discernimiento y de recibir una formación sólida.  Detener su actividad profesional y tomar alguna distancia en sus relaciones familiares y sociales, les permite ponerse a la escucha del Señor. Una vida fuerte de oración  y de estudio de la Palabra de Dios es  el corazón de este proceso. La vida fraterna intensa y la vida comunitaria las enraízan en este llamado. Ellas deben tomar, además, cursos de formación en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, de París.  La formación les ayuda a responder mejor a los desafíos de la Comunidad, de la Iglesia y del mundo.

¿Cuántas hermanas en proceso de formación hay?

En 2017 hay nueve hermanas en primer año y ocho en segundo año. Ellas vienen de lugares muy diferentes: Burundi, Camerún, Ruanda, Alemania, Polonia, República  Checa, Vietnam y Francia. Hay una sola casa de formación para la vida consagrada a nivel internacional.  Somos asistidas por un sacerdote, quien viene una vez por semana, y una pareja,  quienes nos rodean y apoyan de cerca.

¿Por qué se mudaron a otro lugar?

Estábamos instaladas en París desde hace cinco años, en el convento de la Visitación, rue de Vaugirard, pero La diócesis de París decidió retomar el convento para convertirlo en un centro de solidaridad social. Sabíamos que esta instalación era provisoria y que debíamos buscar otro lugar. Así que nos fuimos para la casa de  la Sociedad de las Misiones Africanas.

¿Qué significa para ustedes este cambio?

Estoy verdaderamente agradecida de poder continuar en París, lugar de fundación de la Comunidad, donde podemos beneficiarnos de una formación de gran calidad. Es un compromiso consecuente de la Comunidad al servicio de la vida consagrada. Agradecemos igualmente a la Sociedad de Misiones Africanas, de la cual nos sentimos muy cercanas: tenemos la misma dimensión misionera, en particular para el continente africano.

¿Tienen intenciones de oración para confiarnos?

El señor nos ha bendecido  con  este nuevo lugar. Que por el don de nosotros mismas con nuestros hermanos y hermanas de comunidad,  podamos dar testimonio de la belleza de la vida consagrada. Que seamos más fieles a la radicalidad de nuestro llamado, que el Señor nos bendiga y nos de vocaciones cada vez más numerosas.  Contamos con vuestras oraciones.