La ESM Salvador: un gran balance y muchos sueños

En 2019 la ESM Salvador cumple su sexto año de servicios. Por eso presentamos a ustedes un breve balance de su actividad, señalando sus logros. También señalamos algunos sueños y perspectivas.

El camino ha sido hermoso: desde ser la Escuela de Misión San Francisco Xavier (2014), la Escuela de Misión Salvador (2015-2016), hasta la actual ESM Salvador. Muchas cosas han sucedido; se han hecho reformas importantes en las casas donde viven los estudiantes, se logró obtener la certificación de nuestros cursos por parte de la Universidad Lateranense (Roma) y la Universidad Católica de Salvador – UCSAL.  Cada año se dan nuevos pasos en formación, se han conseguido nuevos recursos gracias a la ayuda de organizaciones internacionales, de la Comunidad del Emmanuel y de muchos de ustedes.

Nuestros estudiantes y egresados

Los 61 estudiantes recibidos entre 2014-y 2019 provienen en su gran mayoría, de los países donde la Comunidad del Emmanuel tiene presencia, lo que significa que el arribo de los jóvenes es antecedido por un proceso de discernimiento en cada comunidad local. Esto cualifica a los estudiantes, quienes vienen con cierta madurez  personal y espiritual.

Así, de los 61 jóvenes recibidos hasta el año 2018,  el 87% han continuado caminando con la Comunidad, y el 48% ya están comprometidos con ella.  Esto es un signo de que la ESM es, tal vez, la  principal propuesta formativa que tenemos para nuestros jóvenes de Latina.

Nuestra misión

Para fortalecer los procesos, queremos: Formar en la humanidad y espiritualidad, hombres y mujeres de oración, que sean discípulos misioneros activos en la sociedad, en la Iglesia Contemporánea y en la realidad de América Latina; viviendo las gracias de la Comunidad del Emmanuel y ayudándoles a reconocer y desarrollar los dones que el Espíritu da a cada uno.

 

Enfasis  formativos

La realidad de nuestros jóvenes en el mundo que hoy vivimos nos han hecho replantear algunos énfasis de la ESM. ¿Para qué?. Para atender mejor sus necesidades  humanas y espirituales y para fortalecer más a nuestra Comunidad en América Latina. En esta perspectiva, planteamos los siguientes énfasis:

  • Proporcionar una formación humana y antropológica integral en el contexto actual.
  • Vivir la la alegría de la vocación de ser hombre o mujer.
  • Ser fieles a los compromisos espirituales y humanos que constituyen los pilares de la Comunidad del Emmanuel:  Adoración, Oración, acompañamiento, Maisonnée, Compasión.
  • Formar en la simplicidad de vida.
  • Propiciar el encuentro con los más pobres.
  • Testimoniar el encuentro con Jesucristo.
  • Formar para el  liderazgo en la Comunidad del Emmanuel.
  • Preparar para el retorno  de los jóvenes a sus países de origen.

Algunos sueños futuros

Ya tenemos seis años. Por eso nos hemos preguntado sobre las nuevas etapas que debemos vivir.

No se trata de cambiar por cambiar, porque es una tendencia, o porque es entretenido y motivante. Queremos pensar un futuro que responda a las necesidades actuales, inmersos en el dinamismo misionero al que siempre nos invita el Papa Francisco. El mismo nos ha dicho recientemente en Christus Vivit que:

«La Pastoral juvenil, tal como estábamos acostumbrados a llevarla adelante, ha sufrido el embate de los cambios sociales y culturales. Los jóvenes, en las estructuras habituales, muchas veces no encuentran respuestas a sus inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas» (202).

Esto nos plantea una revisión y tal vez, una renovación de nuestra misión.

Por eso nos preguntamos:

  • ¿Podemos transformarnos en el proyecto formativo de jóvenes más importante de la Comunidad en América Latina, que colabore a su desarrollo?
  • ¿Podríamos ser un referente en educación a distancia (MOOC) para que las parroquias y personas reconozcan la riqueza formativa que posee nuestra Comunidad, colocando nuestros carismas al servicio de la Iglesia?.
  • ¿Nuestro programa de 9 meses puede estar también al servicio de los eventos de jóvenes en América Latina, para dar  mayor dinamismo, motivación y fuerza,  por ejemplo, participando de los foros y encuentros de jóvenes locales?
  • ¿Sómos capaces de tener 15 estudiantes por un período de 9 meses?
  • ¿Tenemos la fuerza para encontrar los recursos económicos que sustenten estos propósitos, disminuyendo la dependencia económica de Europa?
  • ¿Por qué no tener  en Salvador una casa (domus) de la Comunidad del Emmanuel, que acoja la ESM y que esté disponible también para toda la Comunidad?
  • ¿Podemos motivar más el ejercicio de los carismas al servicio de los hermanos?

Queremos estar al servicio de los jóvenes

Darles fuerza para su camino de fe y santidad. Nos sentimos plenamente llamados a trabajar para que Cristo renueve sus corazones, para que sean amigos de Jesús y lo escojan cada día en la libertad y la verdad, con autenticidad, siendo ellos mismos.

Pero también queremos que este camino esté  al servicio de la Comunidad del Emmanuel en sus ciudades, sus grupos, sus fraternidades. Este camino será más fuerte si lo hacemos juntos.

(Felipe Arancibia)

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