En el sufrimiento tuve la experiencia del amor infinito del Señor

Afectado gravemente por el COVID, Jean Luc Moens vivió, durante su hospitalización, un auténtico retiro con el Señor, presente en el corazón del sufrimiento.

Jean Luc, nacido en Bélgica, trabajó 30 años para la Comunidad del Emmanuel, y ejerce ahora el cargo de moderador de CHARIS, servicio internacional de la Iglesia para la Renovación Carismática.  Ha sido muy cercano a la América Latina, puesto que fue delegado del Moderador para este continente en los años 2000 y comienzos de la década de 2010.   Casado, padre de familia y abuelo, quiere dar su testimonio sobre las pruebas que él y su familia han experimentado en los últimos meses: tras un grave accidente de salud, una de sus hijas quedó paralítica, y Jean Luc acaba de salir del hospital, donde permaneció cinco semanas en aislamiento total, luego de haber adquirido una forma grave del Covid-19.

Jean Luc, eres el moderador de Charis. ¿puedes explicarnos qué es?.

Charis es el nuevo y único servicio para la Renovación Carismática mundial, nacido por iniciativa del Papa Francisco. La intución del papa es que la Renovación es una corriente de gracia llamada a vivificar toda la Iglesia.

Charis tiene 3 misiones:

1: difundir el derramamiento del Espíritu Santo en el mundo.

2: trabajar por la unidad de los cristianos porque la efusión del Espíritu tiene raíces ecuménicas.

3: promover el servicio a los pobres.

Antes había trabajado para la comunidad durante 30 años. Un día, de forma sorpresiva recibí una llamada de Roma pidiéndome que fuera el moderador de Charis. Con mi esposa, oramos mucho por discernimiento antes de dar nuestra respuesta.  Estábamos dispuestos a salir de Bélgica para instalarnos en Roma.

Pero fue entonces cuando tu hija tuvo un problema de salud grave, ¿puede contarnos al respecto?

En enero de 2019, nuestra hija tuvo una embolia pulmonar seguida de una hemorragia cerebral. Quince días después, su esposo la dejó.  Sus dos hijos se quedaron con su padre.  Nuestra hija estuvo un año en el hospital y cuando salió no pudimos encontrar un lugar donde recibirla, y como estábamos solos, adecuamos nuestra casa para que ella viniera a vivir con nosotros.

Nuestra hija ahora está paralizada en ambas piernas y brazo izquierdo. Por otro lado, conservó todas sus habilidades cognitivas e inteligencia.  En este accidente, mi hija lo perdió todo: su trabajo, su casa, el uso de su cuerpo, su esposo, sus hijos. Y cuando se le pregunta qué es lo más difícil, responde: “que mi marido me ha dejado”.

Este servicio que la Iglesia me pide comenzó, entonces, con una gran prueba que estamos viviendo en la fe en la victoria de Dios. No sabemos cómo se manifestará esta victoria, pero confiamos en él.

¿Cómo está tu hija hoy?

Ella posee un valor extraordinario porque nunca se queja cuando, aunque ya no tenga el uso de sus  piernas, estas  la hacen sufrir mucho.  Sigue siendo una situación complicada, pero ella tiene fe y permanece cerca del Señor.

Tuviste una forma severa de Covid y estuviste hospitalizado durante 5 semanas, ¿cómo pasaste por esta terrible experiencia?

Lo viví como un retiro, de corazón a corazón con el Señor.  Estaba en una habitación sin visita, con un casco de oxígeno  en la cabeza que me impedía hacer una llamada telefónica, de manera que estaba aislado del mundo.  Estuve en soledad y en silencio. Recé mucho.  Leí la Biblia en mi teléfono inteligente, todo el Nuevo Testamento y parte del Antiguo.  ¡Sorprendentemente, estas 5 semanas están entre las más hermosas de mi vida!  Experimenté la cercanía a Dios.  Es difícil resumir por lo que he pasado, pero puedo intentarlo en tres puntos.

1. Experimenté su amor personal e infinito por mí.

Muchas veces tuve el don de las lágrimas, en momentos que me encontré amado por el Señor más allá de lo que pudiera imaginar. Cuando entré al hospital, el capellán me dijo esta palabra profética: “Dios te va a hacer revisar toda tu vida…” Y eso es lo que sucedió.  Vi cómo el Señor me había acompañado y bendecido en todas las etapas de mi vida, incluidas las pruebas.  Para entender todo esto, me acompañaron las palabras de Jesús a Gabrielle Bossis, una mística francesa del siglo XX.  Entendí que su amor era completamente libre. No tengo que hacer nada para merecerlo. Me di cuenta de que siempre había querido demostrarle a Dios que valía la pena amarme.  ¡Qué pretensión! ¡Qué orgullo! Jesús se lo dijo a Gabrielle: “La gente no cree en mi amor por falsa humildad.  No es porque ustedes sean dignos de ello que los amo, sino porque son mis pobres hijos, mis pobres imágenes,  y porque mi corazón es el corazón más amoroso”.

Todo es cuestión de confianza y abandono: “Mira lo preciosa que puede ser tu debilidad, ya que me atrae: sé que eres débil.  No necesito tu fuerza sino tu entrega”.

Descubrí que es Dios quien tiene la iniciativa.  Complementa mis pobres acciones.  Una palabra de Jesús a Gabrielle me sobrecogió: “Ámame como puedas, estoy completando”.  Esta palabra fue durante mi “retiro” como una luz, una alegría intensa, una liberación y una curación. Cuántas veces le he contado al Señor mi sufrimiento de no amarlo lo suficiente, de no saber crecer en el amor… ¡eran escrúpulos! Y ahora el Señor me dijo: “No te preocupes, ámame como puedas y yo haré el resto.  ¡Qué amor en sus palabras! ¡Qué curación también!

2. Estamos predestinados a reproducir la imagen de Cristo

En mi lectura del Nuevo Testamento, nuevamente me conmovió el capítulo 8 de la Carta  a los Romanos: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (v. 28).  Es esta palabra la que nos sostiene en el calvario que estamos viviendo como familia.  También es esta palabra la clave para leer el librito que escribí sobre el sufrimiento: El poder de la cruz: el amor loco de Dios. (Éditions de l’Emmanuel, 2014).  Pero al leer todo el pasaje, comprendí que el bien al que estamos predestinados es reproducir la imagen del Hijo, para que sea “el mayor de una multitud de hermanos” (v. 29).). Estoy llamado a ser el hermano de Jesús que murió en la cruz por nosotros.  Es la predestinación a la santidad que también involucra la cruz.  Fuimos creados para convertirnos en santos.  Me sorprendió descubrir que esta llamada es bidireccional.  Como Jesús le dijo a Gabrielle: “¡Que nada detenga tu confianza! Con frecuencia dame tu deseo de ser santo.  Estás en la tierra para ser santo.  He venido para hacerte santo. ¿Entonces? Si tu deseo cumple con mi deseo, ¿qué no haremos juntos?  Pero tienes que creer en el amor. Todo esto lo había sabido durante mucho tiempo, pero con la cabeza.  En mi cama de hospital  pasó de la cabeza al corazón.   Comprendí que Jesús me predestinó a la santidad desde toda la eternidad, me quiso santo aún más de lo que yo me deseaba … y tiene los medios para lograrlo si confío en él y me abandono por completo a su amor.  “No necesito tu fuerza, sino tu entrega”.

3. Es a través de María que somos hechos a imagen de Jesús.

Como miembro de Emmanuel, me he dedicado todos los días durante más de 30 años a la Virgen María con las palabras de la consagración de San Luis María Grignion de Montfort.  Releí el  Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María que tenía en mi computadora.  Comprendí que la predestinación a ser hermano de Jesús se realizó con la consagración a María, al entrar en el seno de María. Los hermanos son personas que salen del mismo útero. Es en el vientre de María donde soy formado a imagen de Jesús para convertirme en su hermano, para convertirme en santo.  Comprendí entonces que no solo somos dos trabajando por mi santidad, ¡sino tres!  ¡Estamos Jesús y yo, pero también María!  Una vez más, esto no es solo un descubrimiento intelectual. Fue como una realidad espiritual que se impuso en mi corazón. Lloré de gratitud. Aquí está, es muy difícil resumir una experiencia espiritual.

Solo puedo decir que estas 5 semanas en el hospital fueron una época en la que tuve la impresión de que el Señor me tomaba de la mano y me hacía descubrir cada día nuevas maravillas del amor en mi vida y en mi vocación. Siempre que me dijeron que aún no podía salir, entendí que Dios todavía tenía cosas que decirme, ¡y no estaba equivocado


El sábado 22 de mayo de 2021 a las 9 p.m., Charis, el cuerpo de comunión para la Renovación Carismática, está organizando una vigilia de oración que reunirá a  “católicos, pentecostales, evangélicos, judíos mesiánicos y miembros de iglesias protestantes históricas”. Los participantes de esta vigilia pedirán un nuevo derramamiento del Espíritu Santo sobre el mundo, con motivo de los 120 años del  “primer bautismo en el Espíritu” recibido en Topeka (Kansas, Estados Unidos) el 1 de enero de 1901.

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