Haití: ¡Kenbe pa lage! (¡Espera, no te rindas!)*

10 años después del terremoto que destruyó Puerto Príncipe, la situación en Haití continúa siendo preocupante. En 2020 la Comunidad del Emmanuel conmemorará su 20 aniversario de fundación en ese país. Entrevista a Guerda Milien, responsable de la Comunidad en Haití.

Comunidad del Emmanuel en Haití

En 2019, movilizaciones y manifestaciones casi cotidianas de la oposición condujeron progresivamente a la parálisis de la capital, acompañada de una inseguridad creciente. En el último trimestre las escuelas fueron cerradas. Debido a esta situación, el gobierno francés decidió en diciembre de 2019 repatriar a todos los voluntarios de solidaridad internacional que estaban en  Haití.  Sin embargo y paradójicamente, la situación, muy frágil, tuvo una leve mejoría y los colegios y escuelas pudieron reabrir sus puertas en diciembre

En ese contexto, la partida precipitada de voluntarios muy comprometidos en la Escuela Profesional San José Artesano (escuela técnica fundada por la Comunidad del Emmanuel hace algunos años) por poco provoca el cierre definitivo de la institución.  Sin embargo, ella se mantendrá abierta gracias al formidable trabajo de los empleados haitianos de la Escuela y de François de Saint Blanquat, quien aceptó regresar durante seis meses a Haití  como director interino de la escuela hasta julio de 2020. Por esta providencial maniobra de socorro, « ¡muchísimas gracias a todos!. ¡Gloria a Dios ! »

¿Cómo viven ustedes en comunidad este período de inestabilidad actual?

Esta inestabilidad permanente genera además una inestabilidad en la Comunidad. Nos preguntamos todo el tiempo si podremos tener o no determinada actividad  comunitaria.  Por ejemplo, es muy difícil reunirnos en maisonnées. Algunas de ellas pueden hacerlo de vez en cuando. Compartimos y oramos juntos a pesar de todo.  Mantenemos la alegría de encontrarnos juntos, y particularmente con los jóvenes de la comunidad.  La escuela de Caridad y de Misión para jóvenes aún se mantiene a pesar de todo.

Para algunos de nosotros este periodo hace crecer la confianza, permitiéndonos ir hacia Dios para esperar y creer. Al mismo tiempo, este tiempo que vivimos nos plantea muchos interrogantes sobre nuestra fe: ¿Por qué Dios permite eso?. ¿Cómo actúa el Señor ?. Es así que avanzamos. Nos aferramos a Dios lo mejor que podemos.

¿Cual es tu esperanza hoy ?

Este pregunta es muy difícil. La esperanza se apoya simplemente en el hecho que sé que Dios está aquí. Está aquí con nosotros, camina con nosotros. El hace todas las cosas. Está en el centro de todas las realidades de la vida de cada uno. Aún si a veces tenemos la impresión de estar recorriendo un largo camino sin luz, mantenemos la esperanza. El nos da coraje para avanzar. Mi esperanza es ver la luz levantarse un día. Espero que esta luz se levantará sobre nuestras cabezas, nuestros espíritus, sobre el corazón de todos los hatianos.

No sé bien si respondo bien a la pregunta, pero mi esperanza es simplemente esta, como decimos nosotros: “pa gen von lapryè kip a gen amen!” (“toda oración es un amen”) Hoy día no puedo ver cumplido el “amén”, pero sé que un día este llegará. La luz vendrá a iluminarnos y dejaremos de pensar que es el otro quien nos hace mal, que es el otro quien debe cambiar, sin mirar aquello que nosotros mismos debemos cambiar.

¿Que intención de oración desearías confiarnos?

La Palabra de Dios dice: “la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos”. Uno de los aspectos que a nosotros nos ha tocado mucho es tener confianza en el buen Dios durante este tiempo de dificultad. La salida de los voluntarios, varios de los cuales son miembros de la Comunidad, disminuye el número de trabajadores. Es muy doloroso para nosotros. Nuestra intención de oración es que Dios nos de la fuerza y el coraje a quienes nos quedamos aquí para poder mantener el gusto y la energía en el trabajo que Dios nos llama a h hacer, para que no caigamos en el desánimo, la decepción y la incertidumbre que genera la pobreza y la falta de medios para realizar el trabajo encomendado.

Sabemos que cuando se nos llama a una obra, Dios nos da su gracia para cumplirla. Sin embargo, a veces, en nuestros corazones humanos, sentimos que no tenemos los medios, el coraje y  la fuerza para hacerla.  En su bondad y su misericordia Dios va a permitir que surjan nuevos obreros, de aquí o de otras partes, que participen en este trabajo misionero.

Quisiera también que oren por el pueblo  haitiano. Para que aprendamos a vivir como un pueblo. Para que vivamos verdaderamente en amor y caridad. Decimos con frecuencia: “¡nosotros creemos,  nosotros creemos!”  De alguna manera vivimos con fe y esperanza  cada día. Pero ¡la caridad !.  ¡la caridad !… Tenemos miedo los unos de los otros, pensamos que el otro es un enemigo. En verdad, soñamos con podernos amar los unos a los otros.

Alumnos de la Escuela Profesional San José Artesano, Haití

20° Aniversario de la Comunidad en Haití

Este año vamos a festejar el 20° aniversario de la Comunidad en Haití.  Esto significa muchas cosas para nosotros. Durante estos 20 años Dios ha estado siempre con nosotros, junto a nosotros. Ha llamado a cada uno personalmente. A algunos desde mucho tiempo, a otros desde hace poco.  Nos preguntamos: ¿Que hemos hecho durante estos 20 años ?.   Ante nuestros ojos podemos decir que no hemos hecho gran cosa,  ningún “gran proyecto”. Pero lo esencial es mirar con la mirada de Dios.  El  sabe cuantos corazones han sido tocados, cuantas vidas han sido transformadas. Lo que cuenta es la relación con Dios y las relaciones con los otros. Solo  Dios conoce los frutos que hemos conseguido.

Confiamos en Dios por lo que hemos hecho, por lo que hemos vivido juntos, por lo que hemos vivido con los demás durante estos 20 años. Esto significa también que confiaremos en Dios por todo lo que El hará a partir de hoy en nuestras vidas. Festejar y celebrar estos 20 años es para nosotros la ocasión de interrogarnos sobre la manera de ser fieles al llamado de Dios  como miembros de la comunidad, como misioneros. ¿Qué es lo que Dios quiere hacer con nosotros?. Nos pide aceptar ser pequeños. Puede ser que si hubiésemos hecho grandes cosas, estaríamos llenos de orgullo. Pero es Dios quien nos ha llamado, es El quien puede actuar si somos pequeños. Queremos  estar atentos a su palabra, y pedimos recibir su gracia para responder positivamente a nuestra llamada.  Y que debe ser un gran “Si”. Un Si que se levante sobre las colinas. Pedimos la gracia de despertarnos y de avanzar, que El nos ayude a orar más y a llevar su luz a nuestro pueblo.

Traducción del artículo “Haïti, “kenbe, pa lage !”

(*) Kenbe pa lage ! (pronunciada Kimbé pa lagué). Este expresión en lengua criolla muy utilizada significa “¡Espera, no te rindas!” e ilustra la voluntad de luchar y mantener la esperanza a pesar de todo.

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