Renuncia de los obispos chilenos: un llamado

El viernes 18 de mayo de 2018 todos los obispos de Chile presentaron su renuncia al Papa Francisco, luego de graves problemas en torno al manejo de abusos sexuales cometidos por clérigos en ese país.  He aquí la carta que el Responsable local de la Comunidad del Emmanuel envió a sus hermanos chilenos y que compete también a todos los latinoamericanos.

Queridos hermanos y hermanas: les pido de manera especial,  que nos mantengamos unidos en oración por nuestra Iglesia chilena. Recemos para que esta situación logre por fin “sanar” como dice el Papa, y todo resulte para el bien de la Iglesia universal.

Hoy estamos siendo profundamente interpelados, yo personalmente no veía una cobertura mediática de tal magnitud desde la elección del Papa Francisco.
Tengamos confianza que es el Señor quien esta trabajando en su viña.

Oremos por nuestros obispos que, como ya habrán escuchado, todos presentaron su renuncia  (algo sin precedentes). Que el Señor haga crecer a aquellos que seguirán en sus cargos,  que van por buen camino, que tienen olor a oveja… ¡Tenemos la suerte de conocer a varios así!.  También por aquellos que por el contrario, tienen un estilo más “principesco”, que viven como alejados de la realidad y ni siquiera saben o entienden bien lo que esta pasando, que el Espíritu Santo los despierte y que vivan con mayor sencillez (de esos también conocemos a algunos).

Seguramente vendrán cambios profundos; no tengamos miedo.

Nosotros como miembros del Emmanuel tenemos mucho que aportar a la Iglesia, nuestra forma de vida fraterna, vida de oración, utilización de los bienes, forma de gobierno, etc. Puede ser un camino concreto para muchas personas que hoy están desconcertadas y andan como ovejas sin pastor. Por lo que les pido en primer lugar: Fidelidad a la llamada, a nuestros compromisos comunitarios y de oración personal. Segundo lugar: Apertura a las críticas (incluso a las injustas), escuchar con paciencia pues muchas veces somos nosotros las caras visibles de una Iglesia lejana (podemos ofrecer como un acto penitencial poner la otra mejilla). Tercero: Acoger , mostrar misericordia con los que sufren y dar razón de que nuestra esperanza es Jesús, todo es posible por su bondad y con la ayuda del Espíritu Santo.

Julio García

Responsable

Comunidad del Emmanuel en Chile