Emmanuel Educación – Buscar a los jóvenes donde ellos están: en los colegios

Emmanuel Educación tiene por misión la de reunir a los actores del mundo educativo que buscan animarse en la fe.  También responde al llamado de la Iglesia de asumir la dirección de  establecimientos escolares. Entrevista con Bernard de Castéra, delegado adjunto de Emmanuel Educación.

¿Qué es Emmanuel Educación?

Es el nuevo nombre de un servicio de la Comunidad del Emmanuel, que es a la vez antiguo y nuevo: un servicio de compasión y de evangelización esencial para el futuro de la Iglesia, ya que está dedicado a los jóvenes en el medio escolar.

¿Cuáles son las actividades que realizan?

Tenemos dos: por una parte, animar una red bastante antigua que hoy día cuenta con más de 700 miembros en Francia, compuesta por profesores y rectores de colegios  establecimientos educativos públicos y privados. Muchos de ellos se sienten aislados y tienen necesidad de encontrarse, de nutrirse de las gracias del Emmanuel, aunque no sean miembros de nuestra comunidad. Organizamos un foro de educadores en el mes de noviembre y publicamos un informativo: L’Aqueduc.

Organizamos también un curso “El mundo de la educación” sobre el tema: “la relación, maestra de la educación”, en Paray le Monial, en julio de 2018.

Por otra parte, tras su reconocimiento como Asociación Pública de Fieles, en 2012, la Iglesia pide a la Comunidad del Emmanuel de colaborar en la misión de enseñanza católica. Esta responsabilidad canónica es la que se llama una “tutela”. Se trata de una misión educativa recibida de la Iglesia y confiada a la Comunidad. El moderador a nombrado para este servicio a un delegado, Jacques Fichefeux, del cual yo soy su adjunto.

¿Cuál es la visión pedagógica que se maneja?

El asombro y la encarnación. Para permitir a los jóvenes arraigarse en una cultura es necesario ayudarles a maravillarse de lo real, y cuando hablo de lo real, no es únicamente todo aquello que se ve hoy día, sino ante todo, todo aquello es permitido ver aún por la memoria del pasado: es el primer acto pedagógico. Maravillarse no es quedar inmóvil ante una realidad inaccesible. Es observar con mirada positiva todo lo real que está delante de mí.  La encarnación es el corazón de nuestra visión pedagógica. Es la toma en cuenta de la integralidad de la persona: corazón, cuerpo, inteligencia, todo ello fundado en la antropología cristiana.  Eso nos conduce a desarrollar las capacidades creativas y el sentido de responsabilidad. Queremos formar jóvenes capaces de recibir una magnífica herencia cultural y de transformar la sociedad.

¿Para  Emmanuel Educación qué es la Escuela “soñada”?

En un sentido, no existe la escuela soñada; debemos tener en cuenta siempre la realidad compleja, necesariamente imperfecta.

Nuestro punto de partida no es lo ideológico, sino la humildad: tomar los niños, los padres, los maestros, allá donde ellos están. Pero tener un punto de partida realista no excluye seguir un camino  en torno a un objetivo; en una palabra: tener un proyecto. Nuestra carta imprime el carisma propio a nuestros establecimientos en tres puntos:

  • Estar próximo a las personas
  • Favorecer la relación de cada uno con Dios
  • Desplegar una cultura de comunión, con los diferentes estados de vida, con los profesores, con los padres; igual modo, de los colegios con las instancias locales y regionales, con la parroquia y con la diócesis.