Un mensaje de Pierre Goursat para la Cuaresma

La cuaresma es la ocasión de tomar buenas resoluciones para avanzar en nuestra relación de amistad con Dios. Pero, ¿como perseverar en los pequeños sacrificios, y qué frutos nos dan?.  Leamos apartes de una enseñanza de Pierre Goursat sobre este importante asunto.

 El siguiente texto proviene de una enseñanza impartida de forma oral por Pierre Goursat  sobre la vida comunitaria y el llamado a “estar en el mundo sin ser del mundo”, durante un fin de semana comunitario los días 4 y 5 de abril de 1981.

“Entonces, recibimos gracias extraordinarias; eso lo podemos reconocer muy bien. Pero es necesario que el Señor nos sacuda. Y si Él sacude, es porque espera una respuesta inmediata.

De manera que no podemos tomar las gracias así no más, diciendo: “¡Que bien!, ¡yo hablo en lenguas!, ¡y yo canto en lenguas, me siento bien así!”.  Una Señora tenía la costumbre de recibir a las personas en su sala de estar y allí les hablaba del Señor y sus maravillas. Eso está muy bien: Se pasa bueno, todos contentos, no se sufre mucho, todo va bien, todo va bien… ¡Pero eso no es suficiente!. Si el Señor nos está dando ese tipo de gracias hoy día, es porque estamos en un tiempo de persecución, un tiempo de preparación.  No significa eso que todos vamos a ser cortados en trocitos, o que harán morcillas o salchichas con nosotros (risas). Pero es evidente que habrá persecuciones.

Y para ello es necesario prepararse, porque nuestra época es muy “mohosa”. ¿Conocen ustedes los cangrejos?. Cuando se toca un cangrejo, se tiene una impresión espantosa: al tocar un cangrejo, ¡parece como si tuviera moho!. Es espantoso eso. (risas)  Y lo que es terrible, es que los humanos tenemos una capacidad de adaptación extraordinaria. Podemos vivir en medio de la podredumbre y decimos: “bien, es normal, es normal…”  Vivimos en una verdadera casa con puertas y ventanas cerradas.  Y se dice: “¡escuchen, ustedes saben, es normal eso del libertinaje!”.  Siempre es así. Y entonces, vemos que hay alguien que hace esto, y que alguien más hace  aquello otro, y decimos : “Y después de todo, ¿por qué yo no también? ¡hay que ser de avanzada!”. ¿y que es eso de avanzada?. ¡Es un poco como un veneno avanzado!.  (risas)

Y hemos visto que en los últimos tiempos  la Virgen María se ha estado apareciendo para prevenirnos, más de 36 veces. Y decimos: “evidentemente ella anuncia cosas malas”, por tanto  se opta por no hace caso y continuamos tranquilamente con nuestra vida”. Recordemos que eso ya pasó en los tiempos de Noé: la gente se casaba, se divertía, comía, bebía, comerciaba.. y después ¡pas!. Noé, el loco,  entra  en el arca, ¡pobre tipo!, con sus ovejas, con sus vacas… y finalmente (los otros) fueron ahogados… ¡y glú, glú!… (risas)

Y María ha venido simplemente a vernos. En la (aparición de) La Salette (Francia, 1846) ella lloraba. ¡Ella estaba en la gloria del Cielo y sin embargo lloraba!.  ¡no es lógico eso!. Pero ella lloraba porque verdaderamente sentía todos los sufrimientos (de la humanidad). Ella sentía que la gente no se convertiría, la gente del futuro…

En Lourdes (Francia 1858) ella se apareció y dijo: “!penitencia, penitencia! Y se le  dijo: “Si, tu puedes hablar todo lo que quieras”, pero finalmente no se le escuchó.

Ella volvió en Fátima (1917). Ella quizás se dijo a sí misma: “En Francia hablé sin cesar y ellos no me escucharon. Es necesario que cambie de lugar” y se dirigió a Fátima. Y allí fue clara en precisar que si nosotros nos convertíamos, Rusia se convertiría y  que si nosotros no nos convertíamos (los errores) de Rusia harían mucho daño por todo el mundo. Y además, dijo claramente que los buenos iban a sufrir mucho.  De manera que, como ustedes están ciertamente en el grupo de los buenos (risas), ustedes van a tener que sufrir.

Y entonces el pesimista dijo: “bueno, mi viejo, yo no sé si estoy en ese grupo, yo no entiendo nada de eso”.  Y por su parte, el optimista dijo: “Pero si todo va bien, muy bien… además, el Espíritu Santo vendrá y no sufriremos más e iremos al Cielo y ¡Amen!”.  Y no puede ser así como sucederá todo.

(…) Entonces, la cuestión que se nos plantea es: ¿cómo proceder?.  Tenemos el Espíritu Santo: es necesario ser dócil ante Espíritu Santo, seguir el Espíritu Santo, tener confianza en el Espíritu Santo.

Pero la confianza en el Espíritu Santo no significa: “haz todo y yo observo”. De hecho, hay una frase que ha tenido mucha fama en la Renovación Carismática y es: “El colma  a su bien amado  que duerme”.  ¡ah, bueno!. ¡Entonces todo va bien así! (risas).

Ahora, por ejemplo (para acoger el llamado a la Penitencia)  hay un problema muy simple.  No debemos comenzar por grandes cosas, por darnos golpes, cilicios, por cosas espantosas, como en la Edad Media.  Evidentemente en esa época la gente era fuerte y recia, ¡y nosotros somos delicados! (risas).

Nosotros debemos hacer como Santa Teresa del Niño Jesús. Ella era pequeña: si bien ella era más alta que la otra Teresa; era una mujer normanda grande, para nada una niña bajita.  Y bueno, esta brava Sor Teresa dijo: “yo me uniré a Jesús a través de pequeños sacrificios”.  ¡Eso es sorprendente, porque es  algo realmente tan pequeño, que nadie puede decir que no es capaz de hacerlo!. Entonces, estamos obligados a hacerlo, aún por buenos modales. No se puede no hacerlo…. Y esos pequeños sacrificios, si se multiplican, poco a poco nos van tomando, y nos van limpiando.  Y así, poco a poco, iremos actuando sin que nos sintamos presionados o inquietos, porque, como pueden ver, el asunto tiene que ver con el Espíritu.

Voy la leerles algo de San Pablo. El es un hombre serio, en quien se puede confiar. Y es bueno que lo citemos, porque tiene el aire de leer verdaderamente las Escrituras y de ser un tipo serio.

Y entonces leeré lo siguiente: “Por eso, los que viven según las inclinaciones de la carne no pueden agradar a Dios.  Pero ustedes ya no viven según esas inclinaciones, sino según el Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios vive en ustedes”. (Romanos, 8, 8-9).