La formación sacerdotal

 

La formación a la vida sacerdotal, propiamente dicha, comprende tres momentos: propedéuctico, filosófico y teológico. 

Año San José

“En la brecha con Cristo”

El año San José es un año de fortalecimientos espiritual para jóvenes varones que se plantean la pregunta sobre la llamada al sacerdocio. La Iglesia tiene la preocupación de ayudar a los jóvenes a responder a su vocación proponiéndoles un año propedéutico anterior al seminario. Para los candidatos de América Latina, la Casa San José está ubicada en Salvador de Bahía (Brasil). Su fin es proponer a los jóvenes atraídos por el sacerdocio vivir  “un año en la brecha con Cristo”. Durante un año experimentan la presencia de Dios y se dejan formar por Él a la luz del Espíritu Santo.  Hay otras dos “Casas de San José” fundadas por la Comunidad de Emmanuel, una en Bélgica, Europa,  y la otra en Costa de Marfil,  África.

¿Cuál es el objetivo?

Decidirse por la santidad, enraizando su vida en Cristo. Ellos reciben los medios para discernir su vocación sacerdotal en un clima de oración y de formación. El Año San José propone una formación humana, espiritual, intelectual y comunitaria, junto con un doble discernimiento: la llamada al sacerdocio en el seno de la Comunidad de Emmanuel. Se enfatiza en: la lectura continúa de la Biblia durante todo el proceso, los voluntariados de caridad y compasión,  a realización de ejercicios espirituales de San Ignacio, la vida fraterna, las misiones de evangelización…

Para un primer descubrimiento del Año San José en Bélgica:

Filosofía y teología

Después del año San José, los seminaristas del Emmanuel  de América Latina estudian en la Facultad de Filosofía y de Teología de la Universidad Católica de Salvador (UCSAL) en Salvador de Bahía.

Además de una formación filosófica y teológica fiel al magisterio de la Iglesia, los seminaristas reciben una formación específica, a la vez espiritual y misionera, en unión con el carisma de la Comunidad del Emmanuel.

Pbro. Henri-Marie Mottin, responsable de sacerdotes y seminaristas
“Actualmente los años de formación se dividen generalmente así:  Un año de propedéutico (formación espiritual), dos años de filosofía (formación intelectual), tres (o cuatro) años de teología (formación doctrinal y pastoral). El año diaconal, que pone cierre a este camino, es un tiempo de servicoo a la escuela de Cristo Servidor.  Las tres dimensiones (intelectual, espiritual y misionera) no  están solamente yuxtapuestas, sino que se armonizan en el conjunto de la formación.  Finalmente, la formación  humana se inscribe como una filigrana en todo ello.  No olvidemos que esta formación se fundamenta en las bases que da la educación recibida en la familia.   Comprendemos igualmente cómo la calidad de esta formación humana permite  la adquisición de una madurez afectiva equilibrada, fuerte y libre, permitiendo asumir con alegría la exigencia del amor a Cristo y a la Iglesia, que es el celibato sacerdotal”.